A veces tendemos a romantizar los trabajos, sobre todo los ajenos, y más aún los creativos. Creemos que resultará muy atractivo ver trabajar a una pintora, escultura o presenciar los ensayos de un elenco actoral, aunque menos ver el proceso de trabajo de unx escritorx o traductorx.
Mañana nos llega a casa Libro de visitas, Historias de fantasmas de Leanne Shapton y para celebrar tanta ilusión hemos entrevistado a la traductora de nuestra edición, la maravillosa Ana Flecha Marco, quien asegura tener un amigo que la imagina traduciendo a mano con una pluma de ganso, pero que “visto desde fuera (porque lo que pasa dentro de la cabeza de una no se ve, por suerte), el proceso es mucho más anodino.”
Aquí os compartimos algunas citas rescatadas del de la conversación con Ana Flecha Marco, que además de traductora es autora de varios libros, el último de ellos Planeta solitario en Mr. Griffin.
- ¿Conocías a la autora? ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ella y de este libro?
¡Sí! Había leído Bocetos de natación hace unos cuantos veranos a la orilla de una piscina, y se convirtió instantáneamente en uno de mis libros favoritos. Una escritora que nada es mi tipo de escritora preferida. Además, me encanta la capacidad que tiene Leanne Shapton para contar historias mezclando palabra e imagen y para extender aquello que conocemos como pacto de ficción. De este libro me han cautivado la imaginación, el juego que propone y el equilibrio entre el texto y la imagen como herramientas narrativas.
- ¿Has tenido algún reto a la hora de traducirlo?
Sería muy difícil elegir solo uno. Cada vez que me enfrento a un libro nuevo se me olvida que ya he traducido muchos otros antes y siempre pienso que cómo se me ha ocurrido meterme en semejante jardín, que es muy difícil, que no voy a saber, que verás tú qué lío. Luego me pongo a ello y voy resolviendo las dificultades a medida que van surgiendo, muchas veces con el apoyo y el consejo de compañeras de profesión y también de amigas que no se dedican a esto, pero que saben muchísimo de alguna de las infinitas cosas de las que puede tratar un libro. En este caso, lo que más difícil me ha resultado tiene que ver con la lengua original y con el tipo de libro. El inglés es un idioma mucho más conciso que el castellano y esa concisión es especialmente importante mantenerla en un libro lleno de pies de foto, de fantasmas y de situaciones misteriosas.
- ¿Cómo es el proceso previo antes de traducir una obra? Cuéntanos alguna curiosidad sobre tu método para acercarte a una obra, lo que te gusta hacer, cotillear, etc.
Tengo un amigo que me imagina traduciendo a mano con una pluma de ganso, pero, visto desde fuera (porque lo que pasa dentro de la cabeza de una no se ve, por suerte), el proceso es mucho más anodino. Normalmente me pongo a traducir directamente, sentada en un escritorio que no tiene tintero ni está hecho de maderas nobles, como si estuviera leyendo. A partir de ese proceso es cuando van surgiendo las preguntas, como nos pasa al leer un libro, porque una traducción es en parte eso, una lectura lenta y atenta. Con este libro en particular, la parte de documentación ha sido especialmente divertida, porque Leanne Shapton es una genia a la hora de hacer que la ficción y la realidad se confundan, que lugares, episodios y personas inventados parezcan reales y viceversa. Así, he dedicado horas a tirar de hilos que no llevan a ninguna parte y a sospechar de todo lo que iba encontrando a medida que avanzaba en el texto.
- ¿Cuál ha sido tu mayor reto como traductora a lo largo de tu trayectoria profesional?
Aunque suene a tópico, el mayor reto para mí como traductora, y creo que no estoy sola en esto, son las condiciones materiales en las que trabajamos. Cuanto más rácanos sean la tarifa y el plazo de entrega, más difícil resulta traducir. Pero como lo que me estáis preguntando es otra cosa y me estoy escabullendo, diré que el libro que me ha resultado más difícil de traducir es Cómo un higo de palabras y por qué, de Francis Ponge. Por suerte lo hice a cuatro manos con Neila García Salgado y pudimos desesperarnos juntas, que es mucho mejor y más constructivo que desesperarse sola.
- Por último, ¿Cuál ha sido la historia de ‘Libro de visitas’ qué más te ha cautivado? ¿Por qué?
No sabría decir una sola, pero me gustan especialmente las que tienen que ver con casas e incluyen imágenes de planos y habitaciones. Cuanto más breve es el texto, más inquietantes me resultan las historias.

Ana Flecha Marco nació en León un domingo de 1986. Ha vivido en sitios grandes y pequeños de España, Noruega, Francia y Alemania. Desde hace unos años vive en Madrid y en internet. Ha estudiado algunas cosas y tiene papeles que lo certifican, como un título de licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca y otro de máster en Edición por la Universidad Autónoma de Barcelona. De lunes a viernes traduce libros y hojas sueltas del noruego, inglés y francés al castellano, edito, escribo e ilustro libros y artículos. Los días de asueto duerme mucho y de vez en cuando sale a la calle.
